Caravana de mujeres… hacia el Oeste
Por admin • Nov 6th, 2009 • Sección: Blog de actualidadLas autoridades de la República Democrática Alemana construyeron el Muro de Berlín en 1961 para evitar una sangría demográfica en dirección a Occidente. Hace ahora 20 años, lo derribaron por la misma razón. Ni siquiera la frontera inter-alemana, la más vigilada y militarizada del mundo, podía frenar el vaciado del Este. Sólo en el fin de semana que precedió al histórico 9 de noviembre de 1989, más de 20.000 germano-orientales aprovecharon los pasos abiertos en Hungría y Checoslovaquia para acceder a una RFA que comenzaba a desbordarse por semejante avalancha.
Ese espinoso asunto fue uno de los catalizadores de la rápida Reunificación alemana. Durante 1990, el año escaso que la RDA aguantó sin Muro y sin comunismo, las mudanzas masivas hacia el Oeste continuaron con la misma fuerza. Muchos pensaron que con la fusión de los dos estados germanos, desaparecerían las razones para emigrar: a partir del 3 de octubre de 1990, Leipzig o Dresde no serían ciudades de Alemania del Este, sino simplemente del este de Alemania. A cualquier habitante de la zona oriental le bastaría con salir a la calle para pisar suelo de la RFA. Ya no había, por tanto, motivo para hacer las maletas.
Dos décadas después, los datos han revelado lo erróneo de semejante teoría. Más de un millón y medio de habitantes han abandonado los territorios de la extinta RDA en este tiempo, el 10% de su población en 1989. El desempleo -el doble que en las regiones occidentales- está detrás de una corriente que sigue diezmando pueblos y ciudades.
Dos factores agravan las consecuencias de esta tendencia. Entre los emigrantes abundan los menores de 35 años con educación superior y, de forma llamativa, las mujeres. “Las jóvenes mejor preparadas están abandonando a los chicos parados o poco capacitados del Este”, aclara Reiner Klingholz. Como responsable del Instituto de Población y Desarrollo, Klingholz dirigió un estudio en 2007 sobre este fenómeno migratorio. El resultado: la antigua RDA constituye el territorio con más desequilibrio poblacional entre sexos de toda Europa. “Ni siquiera en zonas de tradicional predominancia masculina como Suecia o Finlandia hay tan pocas féminas”, señala. Según datos del estudio, por cada 100 hombres en Alemania Oriental ya sólo quedan 80
mujeres. Muchachos parados, sin educación ni perspectivas, y lo que es peor, con una socialización restringida por la falta de compañeras: un caladero idóneo para que los neonazis pesquen adeptos. “Tenemos que llenar ese vacío vital para que no lo ocupen ideologías radicales”, reconoce la Ministra de Familia, Ursula von der Leyen. En proporción a su población, la mayor parte de los 14.000 delitos de extrema derecha sucedieron el año pasado en dos regiones orientales: Sajonia y Mecklemburgo, las únicas de toda Alemania en las que el partido neonazi NPD cuenta con representación parlamentaria.
Escrito para La Razón
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