Bloque del Este

Historias del otro lado del Telón de Acero

El delfín de Honecker alienta la ‘Ostalgie’ por la RDA

Por admin • Oct 27th, 2009 • Sección: Blog de actualidad

Olaf Borchardt aún está enfurecido. Este fin de semana, el alcalde de Petershagen-Eggersdorf intentó dar un discurso ante los 300 antiguos oficiales de fronteras de la República Democrática Alemana reunidos en el pabellón deportivo del pueblo. No fue posible: “Desde el principio intuí que no podría hablar mucho porque los abucheos eran impresionantes”, reconoce. La convocatoria del acto partía de la ‘Sociedad para el apoyo jurídico y humanitario’, una organización de altos rangos de la Stasi y el Ejército Popular germano-oriental que ya antes había llamado la atención de la prensa. Desde sus filas se legitima la orden de disparar a quienes trataban de huir al Oeste, se insulta a las víctimas del régimen comunista o se exige el cierre del Museo instalado en la antigua prisión de Höhenschonhausen, donde hasta 1990 se confinaban y torturaban a los disidentes del partido único.

Borchardt no aceptó de buen grado el encuentro de los ex-militares. “Les dejé claro que no eran bienvenidos al pueblo”, revela. El alcalde subió al estrado, lamentó que el acto no pudiera ser prohibido constitucionalmente y abandonó el lugar en medio de un huracán de silbidos. “Fui un socialista [comunista] convencido, afiliado del SED hasta 1990, pero he aprendido del pasado, a diferencia de quienes se citan en estas reuniones”, proclama Borchardt.

Semejante exhibición de valentía cívica del alcalde anfitrión podría haber aguado la fiesta de los nostálgicos del régimen; nada más lejos. Ya se encargó Egon Krenz, fugaz líder de la RDA tras destituir al inmovilista Erich Honecker, de elevar la temperatura de los presentes. En su discurso de dos horas, Krenz ajustó cuentas con la “predominancia de la República Federal”, con el “traidor” Mijail Gorbachov y con el “cabeza de chorlito” Günther Schabowski, alto funcionario que el 9 de noviembre de 1989 aceleró involuntariamente la caída del Muro de Berlín. “Los aquí reunidos evitastéis convertir un fallo informativo en una catástrofe. Gracias a vosotros esa noche pudo correr el sekt: es un mérito político de orden mundial”, elogió Krenz, para deleite de sus viejas tropas. El antiguo secretario general del SED rechazó el título de “segunda dictadura alemana” para la RDA, por la asimilación que implica con el nazismo; reivindicó el hecho de que sólo un millón de ciudadanos protestara en un país de 16; y negó que el régimen de Berlín-Este hubiera ordenado jamás disparar a los fugitivos.

Krenz se arroga así el papel de capitán de la reducida Ostalgie política, circunscrita casi exclusivamente a las capas ya ancianas de funcionarios que se beneficiaron de un sistema difícilmente defendible; la otra, la social, está mucho más extendida. Desde productos alimenticios a prendas de ropa (o el idolatrado Trabant, el 600 del Este), las generaciones de alemanes que crecieron al otro lado del Muro buscan rememorar, mediante viejas marcas que le son familiares, su juventud en un país que no es que no exista. Es que parece que nunca existió.

Vía | Der Tagesspiegel
Para saber más | Die Welt
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3 Responses »

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. [...] de las declaraciones de Egon Krenz, el eterno delfín de Erich Honecker y su fugaz heredero al frente de la República Democrática [...]

  3. Conocía la RDA y no es como dice la propaganda anticomunista, pero la historia la están escribiendo ellos.
    ¿Es tan difícil pensar que otros tienen otro sistema, otra ideología, otros patrones de medida?
    El socialismo visto por un burgués no puede hacerse extensible a toda la sociedad.
    Eran pobres, pero dicho por un magnate de las finanzas no tiene sentido, porque así todo el planeta es pobre. No hay propiedad privada ni elecciones “libres”, lógicamente si lo que se quiere es superar el capitalismo, En fin no merece la pena hablar.
    La Vida en la DDR era feliz, y lo vi con mis propios ojos.

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