El legado de Renau
Por aragonesenberlin • Oct 24th, 2008 • Sección: Alemania, EspañaNo sé nada de economía y cada vez entiendo menos de fútbol. Pero, dicho esto, hay un aspecto en los que ambas actividades me parecen idénticas: constituyen un terreno abonado para los analistas de resultados a toro pasado, expertos sólo el día después. En ambas disciplinas abundan los sabios capaces dar mil causas pero escasean quienes aciertan al predecir consecuencias.

Desconozco si Josep Renau prefería el fútbol a la economía, o viceversa. Sí sé que nació en Valencia, donde se forjaría durante los años 20 y 30 del pasado siglo una reputación como pintor, grafista, cartelista y fotomontador, elevando esta última técnica a la categoría de arte. Durante la Guerra Civil, su compromiso comunista le impele a aceptar el cargo de Director General de Bellas Artes. Como tal, organiza el traslado de los fondos del Museo del Prado para salvarlos de las bombas fascistas y negocia la participación de Pablo Ruiz Picasso en el pabellón que representaría a España en la Exposición de París de 1937. Acababa de nacer el Guernica.
Después llegaría la derrota de la República, el exilio. Adéu Espanya; Hola México, Francia y finalmente, la República Democrática Alemana. En la RDA produce grandes series de fotomontajes, pero también lega cinco conjuntos pictóricos murales en dos ciudades: uno en Erfurt y cuatro en Halle, de los que sólo se mantienen tres. A pesar de la llegada de la democracia a España, residirá en Alemania Oriental hasta su muerte, en 1982.
Resulta que en este 2008, cuando únicamente un puñado de instituciones recuerdan el centenario de su nacimiento, su obra mural corre serio peligro. “La piqueta amenaza un gran mural diseñado por el artista valenciano en Erfurt a principios de los años ochenta. Montada sobre mosaico de vidrio industrial, la obra recorre la fachada principal y parte de otra pared de un antiguo y deteriorado centro cultural cerrado hace años. El inmueble está en proceso de venta y la empresa propietaria ha pedido al Ayuntamiento permiso para un futuro derribo. La posibilidad de que desaparezca así una de las últimas obras de Renau, que no llegó a verla terminada, ha alarmado a su familia y a sus antiguos colaboradores en Alemania, movilizados para convencer a las autoridades municipales de que hagan valer la protección patrimonial que concedieron al mural hace un año. La ciudad asegura que, en caso de una demolición, la obra se retiraría para evitar que sufriera daño”, informa El País.
La naturaleza, el hombre y la cultura fue un encargo de la ciudad a Renau para realzar el centro cultural de la plaza de Moscú. El artista comenzó a trabajar en esta obra en 1981 y falleció un año antes de que se finalizara.El mural mide más de cinco metros de alto y 25 de largo, y sus miles de teselas de vidrio dibujan dos grandes manos. Una sostiene una manzana, símbolo de la naturaleza que el hombre transforma en cultura y deposita en la otra mano en forma de un poliedro. “Lo más importante para él es que le dejaron mano libre en el diseño”, destaca Teresa Renau, hija y heredera del artista.
“Yo veo muy difícil que el mural se quede en el mismo lugar, pero hay que garantizar que se salvará”, añade Teresa Renau, que se ha dirigido al Ayuntamiento de Erfurt para expresar su inquietud. “El problema es que si se desmonta el mural, se destruye. Está hecho para el lugar elegido. En otro entorno se deforma la perspectiva”, abunda Marta Hofmann, alumna y colaboradora de Renau durante 11 años y que trabajó en el mural. En una carta al alcalde de Erfurt que firman otros cuatro artistas, Hofmann describe cómo el pintor estudió al detalle el emplazamiento del mural y su diseño desde todas las perspectivas posibles. El mural, además, abraza en curva una de las esquinas del inmueble, lo que complicaría aún más la búsqueda de un soporte similar que mantuviera la perspectiva. “Desmontarlo significaría destruir el cuadro, y eso sería un sacrilegio cultural”, insiste Hofmann.
Como en tantos otros casos (veáse el Palast der Republik en Berlín), la Alemania reunificada no ofrece acomodo a los ‘restos de serie’ de la RDA. Edificios que sucumben a la piqueta, murales de un artista genial que desaparecen, trozos de historia que se extirpan sin que nadie sepa demasiado bien por qué. El Instituto Cervantes se reunirá en Erfurt con otros expertos y miembros de la Fundación Renau para tratar de salvar La naturaleza, el hombre y la cultura. Salvaguardar su memoria y su obra es lo mínimo que el Gobierno español le debe a uno de nuestros pinceles más lúcidos de cruel siglo XX. Su colección sobre la American Way of Life (sobre estas líneas, un ejemplo) está, medio siglo después de su alumbramiento, más vigente que nunca.
No sabemos si a Renau le gustaba el fútbol pero, desde luego, radiografió con mucho acierto la economía y sociedad norteamericanas.
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