Herta Müller, la vida en un pañuelo
Por admin • Dic 8th, 2009 • Sección: Blog de actualidadA tres días de recibir el premio Nobel de Literatura, la escritora rumana de lengua alemana Herta Müller confirmó ayer, con su brillante discurso ante la Academia Sueca, lo merecido del galardón de este año. La novelista, nacida en 1953 en la región rumana del Bánato -de mayoría étnica germana-, tejió en Estocolmo un viaje literario entre las palabras y la represión política hilvanando retales de su propia biografía.
La escritora comenzó su intervención, trufada de recuerdos de su infancia, con una pregunta, «¿tienes un pañuelo encima?», la misma que su madre le repetía cada mañana cuando salía de casa camino del colegio. Era la única manera que su madre encontraba para demostrarle su afecto “en un pequeño pueblo de agricultores, donde las muestras cariño eran inexistentes por vergonzantes”. Por eso, la pequeña Herta aguardaba esa liturgia con ilusión: “Era la evidencia de la protección materna”.
Acto seguido, Müller transportó a los asistentes hasta una herrumbrosa fábrica rumana, donde trabajó como intérprete “dos años rutinarios, en los que cada día era igual al siguiente”. Hasta que una visita rompió su cotidianidad: era un agente de la temida Securitate, la policía política comunista, y había venido para convertirla en una ‘informante’, una delatora de aquellos amigos y familiares que no comulgasen con la doctrina oficial.
“Te ahogaremos en el río”
“Te arrepentirás, te ahogaremos en el río”, le amenazó el funcionarial matón. “Si hubiera aceptado, no habría podido continuar viviendo conmigo misma. Así que mejor que me matéis vosotros”, espetó Müller. Días después descubrió que tal vez no la ahogarían en ningún río, pero sí a base de rumores. Los directores de la fábrica la despidieron y sus amigas dejaron de hablarle porque corría la voz de que Herta era una soplona. “Eso fue lo peor. Uno se puede defender contra los ataques, pero contra las calumnias se siente inerme”, revelaba.
Paradójicamente, el peor castigo que pergeñaron los burócratas de la delación fue hacer creer que la opositora Müller era una de ellos. “Si de verdad hubiera espiado a mis compañeros, no se habrían dado cuenta y habrían seguido confiando en mí ciegamente. En realidad, me castigaron por respetarles”, reflexionaba la escritora, ayer sobriamente vestida de negro y con los inseparables quevedos subrayando el final de su nariz.
Pero no sólo de hoces y martillos se nutrió su denuncia de la gris miseria en que deviene la vida humana bajo cualquier yugo totalitario. Müller nunca ha ocultado que su padre, con el que siempre mantuvo una fría relación, fue un nazi convencido que se enroló en las SS durante la guerra. Ayer, en cambio, prefirió aludir al “hijo de sus abuelos”, un trasunto paterno en la figura de un tío que falleció en el frente. “Mi abuela siempre oraba con su foto. Probablemente era un rezo doble: para recordar a su hijo y para olvidar al nazi en que se había transformado”, ironizaba la inminente Premio Nobel.
Herta Müller no quiso concluir sus 45 minutos de verbo alemán pausado y con reminiscencias carpáticas sin lanzar una mirada a la actualidad para cerrar su triángulo vital compuesto por literatura, dictadura y recuerdos. “Cuantas más palabras usamos, más libres somos. Cuando nos las prohíben, tratamos de expresarnos con gestos, objetos o circunstancias”, argumentó. Y regresó al gesto inicial, al objeto de su infancia, a la circunstancia que para ella simbolizaba el amor de su madre: el pañuelo. “Me gustaría lanzar una pregunta a quienes aún hoy sufren bajo una dictadura: ¿tenéis un pañuelo? Puede ser que esa pregunta nunca se haya referido a ningún pañuelo, sino a la aguda soledad del ser humano”, concluyó, traduciendo su propia metáfora como la intérprete que fue.
Müller huyó de la Rumanía comunista en 1987, donde los esbirros de Ceaucescu le prohibieron escribir por su oposición al sistema. Desde entonces se ha distinguido por reflejar en sus obras el opresivo ambiente de las dictaduras. Semejante dedicación ha influido para que, en un año tan cargado de aniversarios vinculados a los grandes totalitarismos como este 2009 (70 años del comienzo de la II Guerra Mundial tras la invasión nazi de Polonia; 20 años del hundimiento del comunismo tras la caída del Muro de Berlín), la Academia Sueca rescatara a Müller de su anonimato internacional. Tras su discurso de ayer, nadie puede dudar ya de lo oportuno del premio.
Escrito para La Razón
Noticias relacionadas | Destino y ocaso de los alemanes de Rumania | Herta Müller: la ‘Nobel’ del Muro
Para saber más | Texto íntegro del discurso [vía Svenska Akademien] | Antiguo miembro de la Securitate rumana ataca en entrevista a Herta Müller [dpa, vía nación.com]
Menéalo | ![]()
admin is
Enviar correo electrónico al autor | Otros artículos de admin


Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: A tres días de recibir el premio Nobel de Literatura, la escritora rumana de lengua alemana Herta Müller confirmó ayer, con su brillante discurso ante la Academia Sueca, lo merecido del galardón de este año. La novelista, …