Bloque del Este

Historias del otro lado del Telón de Acero

La socialdemocracia alemana busca su sitio

Por admin • Oct 14th, 2009 • Sección: Blog de actualidad

La velada electoral del 6 de septiembre de 1953 supuso un punto de inflexión para el Partido Socialdemócrata alemán. Sus malos resultados instauraron aquella noche la exigencia de una renovación interna que concluiría seis años después con el Congreso de Bad Godesberg: por primera vez en su centenaria existencia, el SPD renunciaba a sus raíces marxistas, aceptaba la economía de libre mercado y viraba al centro buscando convertirse en una fuerza mayoritaria. Esa moderación y la consolidación de un líder carismático como Willy Brandt abrirían a los socialdemócratas las puertas de la Cancillería.

56 años después, el SPD se encuentra en una situación de parecida urgencia pero de resolución aún más incierta. Los comicios federales del pasado 27 de septiembre empeoraron en cinco puntos los de 1953, hundiendo hasta el 23% de los sufragios el suelo electoral socialdemócrata. Semejante bofetada ha desatado, como hace medio siglo, un cambio de ciclo obligado por los electores. Entonces, la apuesta pasaba por moderar el discurso obrerista y competir por el centro ideológico con la democristiana CDU; ahora, nadie sabe cuál es la tecla a tocar para taponar la sangría en las urnas.

“Estamos sentados sobre una inmensa montaña de estiércol”. Tan descarnada como realista, la metáfora del nuevo líder del SPD, Sigmar Gabriel, revela la titánica tarea que tiene por delante. Gabriel, hasta ahora ministro de Medio Ambiente, está llamado a tomar las ajadas riendas progresistas más por incomparecencia de otras figuras que por méritos propios. Ni el ministro de Trabajo Olaf Scholz, ni la cabecilla del ala más izquierdista, Andrea Nahles, ni el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, han aceptado la patata caliente de reconducir a un partido que atraviesa su momento más bajo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Gabriel y la nueva cúpula socialdemócrata deberán definir el rumbo futuro de su formación, lo cual podría incluir una rectificación de su pasado más reciente. Como si el calendario hubiera querido trazar alguna relación entre ambas elecciones, las de hace dos semanas se celebraron exactamente 11 años después de otros comicios relevantes: el 27 de septiembre de 1998, los socialdemócratas recuperaban el poder tras 16 largos años en la oposición. A su frente se situaba Gerhard Schröder, el último gran patriarca del SPD.

Un desempleo galopante obligó a Schröder a aprobar un paquete de medidas, la ‘Agenda 2010‘, que podase algunas ramas del frondoso estado de protección social germano. Para una parte sustancial de su clásico electorado, esa decisión -que ha permitido recortar el paro, como reconoce la propia Angela Merkel- supone el polvo con el que se fabrican los lodos que actualmente embarran al SPD. “Las reformas que permitieron poner otra vez al país de pie están obligando al partido a ponerse de rodillas”, resume el semanario ‘Der Spiegel’.

En estos once años, el SPD ha perdido la mitad de sus votantes (de 20 millones en 1998 a 10 en 2009), ha cambiado cuatro veces de líder, ha adelgazado su lista de simpatizantes en 150.000 afiliados -viéndose superado, por primera vez en la historia, por la CDU- y ha salido derrotado de 17 elecciones regionales y dos generales. Suficientes señales de alarma como para que la nueva dirección se plantee abjurar de la ‘Tercera Vía’ moderada de Schröder, representada estos últimos cuatro años por Frank-Walter Steinmeier, el candidato que hace quince días firmó los peores resultados socialdemócratas desde 1945.

Con Gabriel al frente y una coalición de centro-derecha en el gobierno, el SPD radicalizará su discurso y tal vez modifique su actual rechazo a pactar con ‘La Izquierda’ a nivel federal. Todo para recuperar esas masas decepcionadas que han inflado con cinco millones de votos el partido de Oskar Lafontaine, quien fusiona a los poscomunistas del este con los desencantados del Oeste por la Agenda 2010. El reto, como pronostica ‘Der Spiegel’, pasa por “pegar un volantazo a la izquierda y pretender mantener el centro”.

Los guiños a la izquierda en general y a ‘La Izquierda’ en concreto comienzan a sucederse desde las sedes regionales del Partido Socialdemócrata. Ayer, el presidente de Brandeburgo, Matthias Platzeck, terminaba con diez años de coalición gubernamental con la CDU; a partir de ahora, Platzeck podría compartir gabinete con miembros de La Izquierda, la misma alianza que rige desde 2002 el estado de Berlín. Es precisamente en la capital donde la presión de las bases socialdemócratas para estrechar la cooperación con los poscomunistas tiene más fuerza.

Pero si el SPD desea volver al poder no puede contar sólo con La Izquierda: Los Verdes cuentan con el apoyo del 10% del electorado, un botín esencial que divide al espectro de centro-izquierda bajo tres siglas diferentes. Clásicos aliados de los socialdemócratas, los ecologistas están comenzando a pactar en algunos ‘Länder’ con los democristianos de la CDU. Tras el caso de Hamburgo, el año pasado, que inauguró este tipo de coaliciones, estos días ha trascendido que Los Verdes del Sarre negociarán por primera vez una alianza ‘Jamaica’ junto a los cristianodemócratas y los liberales. Una combinación así supone todo un aviso al SPD: incluso sus tradicionales aliados comienzan a darle la espalda.

Escrito para LA RAZÓN

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  2. [...] señales son buenas, soy optimista”, proclama en el vídeo, antes de enviar una pulla a los socialdemócratas. “El SPD ha pagado la factura de sus políticas antisociales”, [...]

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